miércoles, 1 de abril de 2009

Hormigas

Siempre que viajo por una ciudad grande hay algo que me hace pensar, toda la gente que ves, sobre todo mientras entras en la ciudad, un largo rato en el que gente y mas gente sale de sus casas, todo el mundo apurándose para llegar al trabajo. En este caso la comparación más acertada es por una vez la más habitual,  hormigas, para mi no es sin embargo una comparación divertida del tipo "míralos, como hormiguitas afanándose para llegar al trabajo", sino que me resulta una valoración bastante más seria.

Por una parte recuerda unos números que verdaderamente marean, ¿cuántas personas puede haber en una ciudad así? varios millones de individuos, todos ellos con sus vidas, una verdadera maraña de relaciones de distintos tipos que con su mera existencia pueden hacer que te sientas insignificante, que en realidad eres una parte tan pequeña de este sistema que es imposible que nada de lo que puedas llegar a hacer sea relevante, salvo que puedas convertirte en una reina. Esa es la mayor diferencia con las hormigas reales, ellas solo tienen una reina en cada hormiguero, mientras que entre las hormigas con dos patas están mezcladas las que sirven a muchas reinas distintas, sin ser fácil distinguirlas puesto hay muchas de ellas que sirven a varias reinas y ademas pretenden servir a otras, cambiándose las luchas  a muerte que aparecen en la naturaleza por insidias, traiciones y ataques por la espalda. 

Sin embargo el mayor parecido con las hormigas verdaderas es que se les da la misma importancia. Es algo de lo que no se suele hablar por que en este caso sinceridad y corrección política chocan de manera frontal, pero no nos engañemos, para la mayor parte de la gente los desconocidos importan lo mismo que las hormigas. Unos evitaran pisarlos en la medida de lo posible si son conscientes de su existencia y no les supone un esfuerzo, una minoría puede que den un pequeño rodeo para evitar pisarlas, y otra minoría, desgraciadamente bastante mayor que la minoría anterior encontrará un cierto placer en pisarlos, solo por diversión. 
Puede parecer duro pero ese es el comportamiento habitual, solamente se da valor a aquellos que tenemos cerca, ya sea por que les tenemos aprecio, por que ver que les pasa algo nos hace sentirnos mal o por que nos vemos reflejados en ellos, como puede ser el caso de los muertos en atentados terroristas, siempre que estos ocurran lo suficientemente cerca.
Evidentemente la mayor parte de la gente negara esto, incluso fingiéndose escandalizados, como la sociedad espera de ellos, pero ¿cuánta gente conocemos que pierda el sueño por la muerte de ochenta personas a causa de una bomba en Bagdag? ¿cuántas conocemos que lo pierda por la muerte de su mascota, ya por no hablar de la enfermedad de un familiar?