jueves, 7 de julio de 2011

Lagrimas del cielo I

Griiat miró por la ventana, como todos los días al amanecer, y como todos los días llovía en el exterior. Con un sonido que quizá pudiera ser un suspiro se giró para encarar el espejo, ese espejo que le permitiría ver cualquier rincón de su castillo y le daría también un golpe de realidad, no era capaz de acostumbrarse a poder ver a través de su reflejo, a través de sus manos.

Con un esfuerzo de voluntad obligó al espejo a mostrar los salones de su castillo, viendo como se repetían las mismas escenas de todos los días, los mismos seres atrapados, tan prisioneros como el.

Quizá la suya había sido la forma más extraña conocida de conseguir un castillo, lo había recibido tras fracasar en su misión, aquel al que había jurado proteger había muerto, y después algo había pasado, fue ese el día que comenzó a llover, ese había sido el día que todos habían muerto en el castillo, y que todo el ejercito acampado a sus puertas se había convertido en el camino de huesos que pavimenta el cañon que da acceso al castillo

Devolvió la mirada a la ventana, sintiendo el deseo de que pasara algo, que de entre la lluvia surgiera alguien pero en su interior sabía que pasará toda la eternidad aquí...
... por que ¿quién podría atravesar una lluvia de fuego?