-Te voy a matar
Así fue como le salude. La verdad es que ni siquiera le buscaba, pero cuando le vi sólo en la calle, posiblemente esperaba a alguien o había salido de algún restaurante a fumar un cigarro, supe que había llegado el momento de arreglar una cuenta pendiente.
El parecía muy austado, a punto de ponerse a gritar pidiendo ayuda, o quizá a suplicar por su vida, por lo que alcé la mano, mostrando la palma en señal tranquilizadora.
- No será esta noche, no hace falta que montes un espectáculo
Su cara pasó a una expresión de absoluto desconcierto al escuchar mis palabras por lo que continué hablando
-No, hoy no será, pero quién sabe, quizá un día cojas tu coche y en esa cuesta con tantas curvas que hay al salir de tu casa descubras que tus frenos no funcionan, ¿Solías llevar a tu mujer a trabajar, verdad?
Dejé unos segundos de silencio, observando su cara, que poco a poco perdía el color
-Pero quién sabe si es eso lo que haré. Quizá algún día alguien envenene el agua del botellón de la oficina, ¿siguen trabajando contigo tus dos amigos de la infancia? o quizá no merezca la pena que complique tanto las cosas, sería mucho más fácil que algo explote mientras andas por la calle, supongo que sigues aprovechando tu paseo de por la tarda para recojer a tus hijas del colegio.
Parecía que estaba a punto de romper a gritar por lo que me despedí con un gesto
-Nos volveremos a ver, pronto
Me aleje tranquilo mientras una sonrisa se formaba en mis labios, ya estaba hecho, no necesitaba volverle a ver
No hace falta ser un jodido psicópata para escribir así.
ResponderEliminarPero ayuda.